martes, 20 de febrero de 2018

Un Dígito por Vez


Un día simplemente me sentí anciana, que es perfectamente posible con 22 años de edad. 

Viendo calles vacías y servidores llenos. Las jugueterías solas y los cyber sin espacio para otra alma. 

Pidiendo ayuda a mis sobrinitos para entender una aplicación del teléfono nuevo, extrañando sus botones y pantallas insensibles mientras ellos me relatan los entresijos de los comandos por voz y las redes sociales. 

Mirando libros de lejos con la vista penetrante de los ecologistas vigilando mis movimientos, olfateando los tomos más viejos cuando creo que nadie me ve. 

Sigo sin entender el atractivo hipnotizante de una actualización que se ve igual que las cuatro anteriores o de un teléfono tan delgado y grande que no sé cómo agarrar. 

Definitivamente nací en la era digital, es solo que yo al igual que muchos de mis congéneres de la tercera edad, pertenecemos a la era de un dígito por vez.

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