Muchos años han pasado desde mi época dorada, aquel entonces donde sólo ser como yo te aseguraba las más inverosímiles atenciones, y se han de preguntar ¿Cómo un gato en este siglo puede a los egipcios recordar? Es muy sencillo, todos nosotros lo gatos, descendemos de un ser inmortal.
Cada felino de mi estirpe muere y renace cada vez, como quedarse dormido un momento para luego despertar en un nuevo cuerpo, y en todas estas vidas, que son evidentemente más de 7, he conocido toda clase de humanos, pero nunca como aquellos que en Egipto habitaron.
Recuerdo grandes palacios, inmensos incluso para la multitud, con paredes ricamente decoradas y con un almohadón suave junto a deliciosos manjares siempre dispuestos para todos los gatos presentes.
Como los humanos eran tan serviles, hoy en día han olvidado quien es el dueño realmente, y de aquella diligencia pasmosa han pasado a pensar que somos nosotros las mascotas.
No perdemos la fe realmente de que ellos se percaten de su error, por ello en cada oportunidad que se presenta mostramos con orgullo estos ojos que antes pensaban eran la conexión con un Dios, en espera de que al verlos ellos logren recordar cuan valiosos e importantes somos los gatos en verdad.
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