martes, 20 de febrero de 2018
Carta para Amy
Querida Amy,
Decidir escribir esta carta ha sido difícil, pues tras tantos años recibiendo tu silencio como única respuesta a mis palabras de cariño, la esperanza de que llegaran de nuevo a tus manos y tu corazón, se fue perdiendo en el olvido de mi cotidianidad y la tristeza de tu indiferencia.
Esta podría, y debería, ser la última vez que te escriba y es para darte las gracias y despedirme, pues fuiste tú quien hace tiempo con tus suaves palabras y tu cálida presencia me enseño que este órgano que late en mi pecho tiene más funciones que bombear sangre. Puede sentir. Puede querer. Puede doler. Pero pase lo que pase y a pesar del sufrimiento, el amor que me enseñaste a sentir con él valdrá la pena toda la vida.
Debo admitir que te odié un poco al principio, ya que prometiste no olvidarme cuando partí y tu silencio, que aumentaba conforme se alargaba nuestra separación, fue como perder el único punto de apoyo que había en mi vida. Lloré, grité, sufrí. Te busqué en otras personas y fue insuficiente; te busqué a ti donde te había dejado y no había rastro de tu ser.
Cuando di por perdidos mis esfuerzos de encontrarte recordé el ahínco con el que trataste de enseñarme acerca del amor, de todo lo referente al amor.
Entonces vi tu jocosa camaradería en el cariño reflejado en los rostros de mis nuevos amigos, y me hizo sentir acompañada.
Vi tu comprensión en las caricias de mi hermanita durante los días más grises, y me hizo sentir querida.
Vi tu preocupación exagerada en los espavientos nerviosos de mi pareja ante una situación donde peligra mi integridad debido a mi condición como “dodo” y me sentí especial para alguien de nuevo.
Tú me enseñaste, dentro del tiempo donde estuvimos juntas, todo lo que sabias acerca del amor, y por ello te agradezco, por enseñarme a sentir y a querer a todos como son, con defectos y virtudes, por enseñarme a quererte aún a pesar de las distancias y el tiempo, a recordarte con cariño como mi amiga, compañera y confidente.
Por enseñarme que el amor tiene muchas formas y hacerme desear que todos, al menos una vez en la vida, consigan a alguien como tú que les muestre lo hermoso que puede ser el mundo con algo de cariño.
Gracias Amy.
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